El FBI hace el rídiculo

El FBI hace el ridículo en el caso de las supuestas cartas envenenadas que fueron enviadas a Barak Obama.
Resulta que el FBI jamás tuvo evidencia de que Paul Kevin Curtis fuera “envenenador”,  catearon su casa, buscaron sustancias y nada; le decomisaron la computadora y nada.  El agente encargado de la investigación, Brandon Grant, tuvo la fumada idea que Paul de 45 años era culpable por algo que publicó en la red.  Todo parece indicar que el “sospechoso” es algo estrambótico,  imitador de Elvis Presley y como todo lo sube a la red, pues tenía cara de sospechoso.

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